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viernes, 8 de abril de 2011

Reflexión vs. Acción (y 2)

Reflexión sobre el seminario "Herramientas creativas,periodistas innovadores"

Acto II: Acción

Para poder tocar el cambio (individual, no empresarial) de la información en Internet, también se programó en el congreso una mesa redonda donde se confirmó que el destino de internet es la acción, la decisión emprendedora y la originalidad

De esta forma, tres periodistas demostraron 3 de los usos que puede evidenciar la red para el éxito en la transmisión de informaciones:

En primer lugar, Iñaki Berazaluce confirmó la frescura y el espacio creativo que ofrece la red a cualquier usuario activo con ideas que contar. Su blog, Strambotic, es un reflejo de la facilidad de transmisión de datos y la relación inversión-éxito que pueden conseguirse a través de las posibilidades de internet, entendidas desde la originalidad y la creación.

Sin embargo, la red también puede ser entendida como una plataforma, un negocio más donde la comunidad no sea entendida como emisor y receptor (además de multiplicador) de las informaciones del sitio, sino como una respuesta a la inversión en base a la repercusión publicitaria. David Rojo, creador del periodista digital, participó en las jornadas, también incidió en el factor productivo (quizá económicamente) de la profesión periodística, mencionando que “una carrera en periodismo no sirve para nada” y que “el periodismo es escribir”, es decir, actuar moverse y conseguir un éxito propio.

Para cerrar las intervenciones, Luis Merino puso de manifiesto con su web sobre energías renovables que la gran capacidad de almacenamiento de la red es germen de periodismo y noticias especializadas, que a su vez, repercutirán en un público objetivo mucho más concreto, base quizá del éxito periodístico (ahí está la conexión con la parte reflexiva) con la nueva era tecnológica comandada por Internet.

miércoles, 23 de febrero de 2011

La evolución hacia el gatesismo

Reflexión sobre “La Sociedad de la Información y la nueva economía” de Gaëtan Tremblay

En su texto, Tremblay plantea lo que existe más allá de los cambios tecnológicos, no habla del cambio, sino del impulso que lo ha provocado. Tampoco escribe sobre lo que se quedó atrás, sino que mira hacia delante y a la evolución que ahora vendrá. No habla sin embargo desde un solo punto de vista, sino que propone un debate y abre un camino desde el que comenzar a reflexionar.


En primer lugar, los avances tecnológicos ¿son una ruptura o una evolución? ¿Son una herencia o una discontinuidad? Tremblay apuesta por desligarse del cambio y observar a su alrededor. De esta forma se fija en una sociedad que evoluciona continuamente en vez de dar grandes saltos, solo que ahora el motivo del cambio no es la producción industrial, sino la producción de ideas.

Francamente, y en mi opinión, la concepción de evolución históricamente va ligada tras cambio radical. La evolución económica, basada en el poder que da el dinero, es muy reacia a los cambios, por lo que desde un comienzo se tiende a negar y obviar los cambios, refugiándose en un régimen anterior donde existe el control y el confort. Posteriormente, y tras el descalabro, la evolución se convierte en ruptura…ya no se comprende la nueva realidad porque no se ha andado el camino mientras se observaban los cambios. Por lo tanto ahora se habla de ruptura, un concepto agresivo que lleva consigo la total adaptación por el fracaso del anterior modelo. Sin embargo ¿Cómo puede existir una adaptación sin haber vivido la evolución? Desde los conceptos del régimen anterior.

¿Cuáles son las consecuencias actuales con Internet? Desde luego que, para muchos, no haber conocido el cambio a tiempo les ha llevado a un determinismo tecnológico, a un punto donde el poder de la tecnología parece sobrenatural, y donde las actuaciones se llevan a cabo planteadas desde una concepción anterior del mundo (sin tecnología) pero con la tecnología. Probablemente aquí cayeron las empresas “puntocom”.

Cambiando de tercio y por otro lado, Tremblay cae en la cuenta de que la evolución social y la evolución económica son dos conceptos que pueden ir de la mano o contrapuestos y plantea que quizá la economía ha llegado a un punto donde la acción del saber predomina sobre el saber, donde la información al ser ordenada de forma distinta, con mayor eficiencia y siendo ilimitado su acceso ha cambiado de forma definitiva. Son las ideas, por tanto, las que ahora ordenan la economía. La economía por tanto ordena también la información para conseguir la mayor rentabilidad.

La mayor rentabilidad ya no viene por la producción en masa. Sino por la producción eficiente, ordenada, donde la economía ordena una información de acuerdo a unos parámetros. La masa que predicaba el fordismo cambia ahora contra la personalización del Gatesismo que predica Tremblay. El Hardware, el “cuánto” ha perdido frente al Software, el “cómo”. Ahora ya no se busca la cantidad, sino la calidad, que es lo que está siendo demandado.

viernes, 18 de febrero de 2011

Revolución y evolución...económicas

Las palabras crisis, despido, desaparición, deuda...van unidas muchas veces cuando se habla de la relación entre los new media y los medios de comunicación que surgieron antes de la aparición de la Sociedad de la Información. Por ello, siempre es interesante hacer un análisis económico del cambio, ya que, por suerte (para algunos) o por desgracia (para la mayoría) el dinero (cambios en el modelo de negocio, búsqueda de la rentabilidad) es el principal engrasante de los cambios.

Fuente: http://www.flickr.com/photos/piper__/

Recupero aquí una entrada que escribí a principios de 2009 sobre el cambio del papel a la pantalla de un ordenador y sus implicaciones económicas. Fue publicado originalmente en el blog Noticias de economía

Es habitual leer cada día en los periódicos buenos resultados de difusión y de ventas de oleada en oleada: los periódicos parecen siempre ganar, o por lo menos perder menos que sus competidores y las gráficas parecen estar en una eterna subida con algún descansillo, pero siempre picando hacia arriba.

La realidad de la prensa mundial parece ser la misma: las ventas de los periódicos siguen aumentando de una forma ahora más lenta pero segura: el negocio del papel impreso sigue engrasado y funcionando de una manera continua y con ganancias.

Ahora bien ¿es este crecimiento igual en todas las zonas del mundo? Por supuesto que no. Europa y Norteamérica están sufriendo una continua sangría de lectores que se ve muy compensada por el auge de los mercados en desarrollo. En países como India, China o Brasil los periódicos siguen teniendo tanta vigencia como hace décadas en los países más desarrollados y siguen siendo el principal transmisor de conocimientos para las clases medias, estrato en continuo crecimiento y en el que mantienen un gran índice de penetración, no superado aún por los nuevos medios que sí han visto masificado su uso en los países más ricos.

Es en los nuevos medios donde se encuentra la base del posible fracaso al que se ven abocados los periódicos americanos: la demanda de información en formato impreso es mucho menor. ¿Para qué mojar el dedo y pasar páginas pudiendo hacer “click” con el ratón y leer rápidamente una información ordenada y desglosada? Está claro que el uso de tiempo es mucho menor. La búsqueda o lectura de noticias en Internet es mucho más eficiente (siempre respecto al tiempo) que la compra de un periódico y la lectura detenida de éste. En un mundo donde la rapidez es el principal valor y se busca abarcar la mayor concentración de datos y cifras en el menor tiempo posible; la asimilación de la noticia y su lectura reposada está desapareciendo poco a poco: la rápida captación del dato para su uso frenético posterior ha ganado la partida.

La demanda de prensa escrita, por lo tanto, en estos países desarrollados entre los que se encuentra Estados Unidos está disminuyendo poco a poco y provocando a su vez en un efecto dominó el bajo número de empresas que están dispuestas a anunciarse en el periódico: el principal soporte (casi un 90%) de los ingresos de un periódico.

Si hay menos lectores habrá menos posibles clientes de las empresas anunciantes, y si estas empresas no obtienen el suficiente número de ellos para rentabilizar su inversión publicitaria no estarán dispuestas a pagar los mismos precios por sus espacios en los periódicos.

Así, los periódicos, por la aplicación de la oferta y la demanda, también se verán obligados a disminuir el coste del alquiler de sus módulos a las empresas y como consecuencia los ingresos por publicidad, principal sostén del periódico sólo bastarán para cubrir los gastos o, en el peor de los casos, serán deficitarios.

Este problema se ve fortalecido con la crisis, que hace que los anunciantes estén dispuestos a pagar aún un precio más bajo por sus espacios y en Estados Unidos, además, por unos precios de alquiler de módulos que se encontraban casi por los suelos, un tercio más barato que en Europa.

Es necesario también, para comprender el origen del problema, acudir a la situación de la prensa en los EE.UU antes de la llegada de los new media. La distribución de publicidad inscrita en la información era prácticamente coto de un grupo de grandes periódicos que podían manejar desde sus departamentos de gestión de publicidad un abanico muy estrecho y restrictivo de precios, que las empresas, necesitadas de los nuevos clientes que el desarrollo brindaba, pagaban religiosamente.

Posteriormente y con la llegada de los medios audiovisuales y más tarde aún de los interactivos el mercado de publicidad ligada a la información se abrió a nuevos horizontes para las empresas, que llegaban con un gasto mucho menor a un grupo de destinatarios proporcionalmente mucho mayor que el que conseguían en los periódicos.

Los editores de prensa se vieron obligados entonces a reducir el espacio destinado a la publicidad y las tarifas de ésta, dándose de bruces contra un modelo de gestión en el que la publicidad ya prevalecía sobre la información. No importaban mucho los contenidos, sino conseguir meter más anuncios con el menor coste de papel.

Hoy, el mercado de la comunicación está más fragmentado que nunca y el usuario puede llegar a la información de una manera, como se ha explicado antes, mucho más rápida pero menos exhaustiva. Los periódicos ante los nuevos medios interactivos como Internet tienen todas las de perder en este tipo de captación de información. Si ofrecen una información similar a la que se encontraría en la red de redes continuarán con las pérdidas provocadas por la disminución de clientes. Sin embargo, si cambian y giran hacia un modelo donde los datos y el análisis de lo mismo prevalezcan al ser leídos con calma físicamente, recuperarán el terreno perdido.