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jueves, 14 de abril de 2011

Una vuelta de tuerca al cambio

Reflexión sobre la lectura: El periodismo del nuevo siglo, de Ramonet.

Internet ha cambiado la perspectiva sobre la información. Antes se fraguaba lentamente, se cocinaba, se contrastaba y el único momento de hiperactividad se encontraba en el cierre. Asimismo, la lectura de los periódicos tradicionales podía ser rápita o también reposada, calmada y observando tranquilamente las páginas. La contraposición que se ve en la red con respecto al antiguo modelo provoca que ahora el mundo, y la actualidad que en éste ocurre se vea a cámara rápida, frenética, inabarcable e imparable.

La sensación también es de cambio rápido e impredecible, de una moneda que ha girado 180 grados y que ha hecho desaparecer las praxis anteriores. Ramonet contribuye a esta visión con su texto, que plantea de forma seria y rápida la desaparición del periodista. A partir de su visión se puede ver un mundo de información tradicional, ya pasado, que actuaba como una gran maquinaria, como una empresa manufacturera de información donde el periodista era el que alimentaba la maquinara, para Ramonet, “taylorista”.

Ramonet también se refiere a los cambios desde la concepción del mundo comunicativo. Para él existían tres esferas, la cultural, la informativa y la comunicativa, que poseían sus formas de actuar, de desarrollarse y convivían por separado. Sin embargo, para el autor, la cultura con la aparición de las nuevas tecnologías ha sido absorbida por la comunicación colgada en la gran capacidad de almacenamiento de la red. Por lo tanto, la información quedaría caracterizada a partir del cambio por la abundancia, la rapidez de acceso y quizá cosificada por las leyes de un mercado novedoso donde la diferenciación sigue unos términos muy diferentes a los de los textos informativos impresos.

Se vislumbra en el planteamiento del autor una preocupación provocada por la rapidez de los cambios frente a un modelo que había perdurado más de un siglo, y se atreve a plantear que el periodista desaparecerá por la eliminación del papel de intermediario en la trasmisión de las noticias. Para Ramonet, el receptor accederá directamente a la actualidad a través de las nuevas tecnologías.

Sin embargo, Ramonet obvia que la desaparición del intermediario se encuentra en otro punto de la cadena comunicativa, en un punto entre el periodista y el usuario. El intermediario representaba la voluntad de las empresas comunicativas ante la escasez de medios de expresión para llegar al receptor que necesitaba informarse. El papel era el intermediario, el coste de oportunidad, representado por el pago, la prenda que pagaba el receptor para mantenerse informado.

El intermediario creaba la actualidad, seleccionaba a partir de previsiones, y según hemos dicho, intereses. Sin este intermediario lo que desaparece es la línea de creación de la opinión pública que anteriormente predominaba. Es cierto que en la actualidad aún existen “faros” de información sobre los cuales puede crearse la opinión pública, pero los periodistas actuales, y sin el concurso de los intermediarios pueden construir su propia actualidad a través de los criterios marcados por la red: la inmediatez y la multitud de plataformas.

Un periodista fragmentado

Reflexión sobre la clase del 4 de marzo


Con la llegada de Internet, el grado de autonomía de los emisores de información y periodistas ha sufrido un gran número de cambios. Por un lado, la multitud de plataformas que la red ofrece (Twitter, blogosfera, tumblr, webs personales) está permitiendo que el perfil de los informadores se convierta en algo mucho más propio y personal que antes de la revolución tecnológica.

Por otro lado, la aparición de la inmediatez unida al uso de Internet en dispositivos móviles y la fugacidad de las redes sociales de microblogging ha provocado que la inmediatez sea uno de los factores más destacables a la hora de cubrir información y satisfacer las necesidades de un receptor que ahora se informa en tiempo real.

Es esta inmediatez, incluso prisa en la producción informativa, unida también a la facilidad de uso, almacenaje, y difusión de Internet ha provocado que se eviten los intermediarios para llegar a la noticia definitiva. El punto de vista del periodista, así como su estilo a la hora de contar y comunicar lo que está ocurriendo y la propia narración del hecho en sí cobran importancia a partir del informador, consecuente por sí mismo, esto es, autónomo, de lo que ha contado.

El usuario, por lo tanto, podrá acceder también a la posibilidad de contar y publicar sus propias informaciones sin intermediarios, es decir, las informaciones periodísticas y el oficio informativo ya no se definirán en un nivel intermedio formado por intereses económicos ideológicos o de interés, sino que se regirán a través de la calidad, ajuste a lo narrado, diferentes puntos de vista y, sobre todo, la relación entre inmediatez y calidad.

De esta manera, el periodista podrá convertirse en el nuevo mediador de la información. Será un mediador no en cuanto a publicación, sino en cuanto a valor de oportunidad, basado en la satisfacción de los receptores y también valor añadido a partir de sus conocimientos. La escasez de factores como la cantidad de puntos de vista, causas, consecuencias y contexto informativo añadirán valor añadido a la información, y la voz de autoridad más que nunca será básica para conseguir que las informaciones profesionales perduren en los nuevos medios.
El periodista, asimismo, y a partir de su grado de autonomía se encontrará fragmentado entre las diferentes técnicas narrativas y comunicativas de las diferentes plataformas. R

Así, por ejemplo, en un periódico las informaciones estarán aún adscritas a la línea editorial y objetivos de la empresa, pero en un blog personal, la libertad será mayor al no estar unidas las opiniones personales con las del medio. Entre medias estarán las redes sociales, que al ser muchas veces nexo entre periodistas y medios, los cuales buscan la interactividad y mutimedialidad mediante estas redes, encontrarán el punto medio entre personalidad y autonomía e intermediarios económicos (empresariales).
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Bonus track: La relación confusa entre líneas editoriales, información y publicaciones personales quedó bien definida con el "affaire" de Vigalondo con El País, que albergaba su blog y decidió prescindir de sus servicios tras un chiste de humor negro en su cuenta personal de twitter. Recordemos lo ocurrido con una captura del último post de su blog: