jueves, 14 de abril de 2011

Internet, Google, y la publicidad

Reflexión sobre la clase del 7 de abril

El camino que está siguiendo Internet para resultar un medio rentable para las empresas profesionales informativas está siendo marcado por un modelo de negocio basado en la personalización y la publicidad. Aunque el rumor del pago por contenidos, siempre respondiendo al concepto de valor añadido, sigue estado presente en plataformas como Orbyt o en declaraciones del magnate americano de la comunicación Rupert Murdoch, no está siendo exitoso debido sobre todo al coste de oportunidad. En internet existen muchas más variantes a la información con la que antes se encontraba un periódico escrito.

Los medios tradicionales, en su convivencia, encontraban cada uno su nicho de mercado, donde, sin pisarse ni molestarse mucho, ofrecían su valor añadido en forma de contenidos, tratamiento o filosofía, pudiendo ser rentable un modelo de negocio sustentado en el pago por recepción o lectura. Hoy, en cambio, Internet ofrece variantes que sustituyen a los medios que siguen apostando por el pago para ofrecer el mismo valor añadido y sortear el coste de oportunidad, y lo que no es sustituible, como las editoriales o la opinión que se ofrezcan en pago por lectura, no son interesantes al usuario. Así, una página del diario “Marca” en Orbyt con la opinión de su director será sustituida por una entrada a un foro, una lectura de la timeline de twitter o la descarga de un podcast del programa deportivo de la noche anterior.

¿Cuál es el común denominador en todas las acciones nombradas en el párrafo anterior? El deporte. ¿Qué quiere esto decir? Que el punto de vista para la rentabilidad ya no debe encontrarse en el contenido, sino en el usuario y en su segmentación. Nos encontraremos, por lo tanto, ante un targeting basado en la personalización de los contenidos, sostenido a su vez en la gran capacidad de almacenamiento de internet, que elimina los costes fijos.



La traducción de esta personalización en rentabilidad se encontrará en dos caminos distintos en la empresa Google. Uno basado en el aprovechamiento de personalización en enlaces personalizados al tipo de contenido, nos encontraremos por un lado el Adwords, que utilizará las necesidades comunicativas del receptor y su utilización de los buscadores para insertarle publicidad que pudiera corresponderse con la satisfacción de esas necesidades. La búsqueda de esta publicidad es el feedback entre anunciante, que ve satisfechas sus necesidades de visitas o de ventas, y el usuario, que también puede ver realizadas las suyas al encontrar lo que buscaba. Por supuesto este sistema tiene lagunas, ya que a pocos les gusta que le dirijan hacia lugares con el dinero como brújula y por otro lado que los sitios publicitados no tengan nada que ver con la búsqueda.

El otro lado será Adsense, situado a la derecha de las inserciones de publicidad. Este sistema de anuncios contextuales utilizará las necesidades ya resueltas de los usuarios para ofrecerle un valor añadido y atractivo en forma de clic. Sus ventajas estarán en su bajo coste y alta rentabilidad, sus desventajas en que quizá los enlaces son vistos como publicidad intrusiva y ya ignorados por sistema por el usuario.

Publicidad y uso

Reflexión sobre la clase del 8 de abril

Siempre ha existido una correspondencia, a veces, una contradicción, en otras, entre el entorno de información en el que vivimos y la publicidad que vemos. Así el entorno ahora es participación, nuevas formas de publicidad basadas en la interacción, y la predominancia de la imagen y la información que entra por la vista sobre la que necesita una descodificación más rápida. La publicidad, por lo tanto captará de forma más rápida para su praxis las formas comunicativas que le resulten más útiles para conseguir sus objetivos en forma de ventas o visitas.

Así, la colocación, la invitación a la participación interactiva en el anuncio o la utilidad bilateral entre el usuario y la publicidad muchas veces queda sustituida por recursos que, aunque tienen mayor posibilidad de visualización, son más burdos y a veces ofrecen una imagen contraria a la deseada al molestar al usuario.

La publicidad en la red es cierto que está creciendo a un ritmo superior a la de los medios tradicionales, aún con una mayor presencia en el mercado, pero su crecimiento aún podr´çia ser mayor u sostener varios modelos de negocio si atendiera a unas pautas comunicativas que tuvieran en cuenta la forma de actuar del usuario en Internet.

Es en este punto donde quizá surge el Marketing social, una forma de publicidad basada en penetrar con el producto a través de la cultura popular, basada hoy en día en Internet a través de plataformas como YouTube o las redes sociales. Estas últimas se definirán a través de su público fragmentado, experimentando a través de los costes bajos de entrada y del gran público objetivo al que permiten llegar.

Un ejemplo podría estar basado en las campañas de la cerveza “Mixta” que a base de virales con marcada carga de estilo primero, su confirmación con spots con la misma realización en un medio tradicional como la televisión después le permitió entrar en la cultura colectiva que multiplicaba sus vídeos virales a través de las redes sociales sabiendo ya a quien pertenecían. Hoy hasta se permiten el lujo de pedir visitas:



Así quizá podríamos llegar a la conclusión de que no son los medios los que insertan publicidad y cambian su modelo de negocio. Para ellos sigue siendo circunstancial. Son las centrales de anuncios, las empresas surgidas a partir de internet como Google o las redes sociales las que ven en el usuario y en su comportamiento un potencial comercial.

Una vuelta de tuerca al cambio

Reflexión sobre la lectura: El periodismo del nuevo siglo, de Ramonet.

Internet ha cambiado la perspectiva sobre la información. Antes se fraguaba lentamente, se cocinaba, se contrastaba y el único momento de hiperactividad se encontraba en el cierre. Asimismo, la lectura de los periódicos tradicionales podía ser rápita o también reposada, calmada y observando tranquilamente las páginas. La contraposición que se ve en la red con respecto al antiguo modelo provoca que ahora el mundo, y la actualidad que en éste ocurre se vea a cámara rápida, frenética, inabarcable e imparable.

La sensación también es de cambio rápido e impredecible, de una moneda que ha girado 180 grados y que ha hecho desaparecer las praxis anteriores. Ramonet contribuye a esta visión con su texto, que plantea de forma seria y rápida la desaparición del periodista. A partir de su visión se puede ver un mundo de información tradicional, ya pasado, que actuaba como una gran maquinaria, como una empresa manufacturera de información donde el periodista era el que alimentaba la maquinara, para Ramonet, “taylorista”.

Ramonet también se refiere a los cambios desde la concepción del mundo comunicativo. Para él existían tres esferas, la cultural, la informativa y la comunicativa, que poseían sus formas de actuar, de desarrollarse y convivían por separado. Sin embargo, para el autor, la cultura con la aparición de las nuevas tecnologías ha sido absorbida por la comunicación colgada en la gran capacidad de almacenamiento de la red. Por lo tanto, la información quedaría caracterizada a partir del cambio por la abundancia, la rapidez de acceso y quizá cosificada por las leyes de un mercado novedoso donde la diferenciación sigue unos términos muy diferentes a los de los textos informativos impresos.

Se vislumbra en el planteamiento del autor una preocupación provocada por la rapidez de los cambios frente a un modelo que había perdurado más de un siglo, y se atreve a plantear que el periodista desaparecerá por la eliminación del papel de intermediario en la trasmisión de las noticias. Para Ramonet, el receptor accederá directamente a la actualidad a través de las nuevas tecnologías.

Sin embargo, Ramonet obvia que la desaparición del intermediario se encuentra en otro punto de la cadena comunicativa, en un punto entre el periodista y el usuario. El intermediario representaba la voluntad de las empresas comunicativas ante la escasez de medios de expresión para llegar al receptor que necesitaba informarse. El papel era el intermediario, el coste de oportunidad, representado por el pago, la prenda que pagaba el receptor para mantenerse informado.

El intermediario creaba la actualidad, seleccionaba a partir de previsiones, y según hemos dicho, intereses. Sin este intermediario lo que desaparece es la línea de creación de la opinión pública que anteriormente predominaba. Es cierto que en la actualidad aún existen “faros” de información sobre los cuales puede crearse la opinión pública, pero los periodistas actuales, y sin el concurso de los intermediarios pueden construir su propia actualidad a través de los criterios marcados por la red: la inmediatez y la multitud de plataformas.